Así soy yo, sigo mi ritmo natural

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Un jueves por la tarde de intenso atletismo que finaliza con una sesión completita de chi kung, un viernes matutino de inevitable papeleo de oficina seguida de una tarde como colaboradora de escaparatismo. Sábado despertar y a pilatear, por la tarde me toca hogar: “Limpieza y orden de mi dulce lar”. Domingo madrugar y a runnear, acto seguido de comida familiar…

Ser capaz de hacer muchas cosas, sabiduría de encontrar el equilibrio natural.

Bueno pues ya estamos a lunes y yo sigo con las mismas ganas de no parar que siempre he tenido. Hablo conmigo misma y escucho mi cuerpo, si dice basta paro pero ¿y si pide caña? SPRINTO. Me apetece escribir, expresar con palabras parte de lo que ha sido mi fin de semana. Un equilibrio entre trabajo y juego. Pero ese equilibrio no venía de serie, ni a nivel físico ni a nivel psíquico. Aprendo, agradezco. Pienso y siento qué actividades han colaborado en esta sensación de bienestar.

CORRER me resulta purificador. Honestamente, una se siente mejor cuando llega de correr que cuando empieza. Zancadas, eliminar toxinas, incrementar energía. Sinónimo de vitalidad. Es una actividad individual muy social, correr en compañía minimiza los efectos de los entrenamientos y agudiza mis momentos bla bla bla ¿verdad Alícia? Además comparado con otros deportes, correr no cuesta tanto. Correr alimenta mis ideas. De cierto modo, correr me sirve para reflexionar pues elimino las distracciones y puedo ver las cosas mejor. Correr en la montaña, rodeada de naturaleza, gozar de las vistas y llenarme de aire fresco, eso es otro mundo. Las carreras me enseñaron que puedo realizar mis sueños si pongo la cabeza en ellos.

CHI KUNG. La práctica regular de diferentes sesiones de taichí (formas, chi kung, meditación, automasajes…) aporta muchos beneficios a mi salud, entre los que destacaría la calma de la mente. Como diría Osho: “La mente es como el polvo que se va acumulando en la ropa de un viajero. Y si has estado viajando y viajando durante años sin bañarte ni una sola vez, naturalmente habrás acumulado mucho polvo. Eso no tiene nada malo, es natural que ocurra. Capas y más capas de polvo, y tú crees que esas capas son tu personalidad. Incluso te llegas a identificar con ellas, pues has vivido tanto tiempo con ellas que las confundes con tu piel. La auténtica actitud espiritual consiste simplemente en tirar la ropa. No te molestes en lavarla, no se puede lavar. Simplemente despréndete de ella como se desprende una serpiente de su piel vieja.”

PILATES porque amo posturear. Aprendo a respirar. Trabajo los músculos y la elasticidad corporal en profundidad. El pilates no sólo me fortalece, sino que además me resulta estimulante. Aplicar el método pilates es la mejor combinación, fusionar tradición oriental con occidental, unir cuerpo y mente, ¡todo en completa armonía!

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Fotografías: © Maria Puig 2015

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