
Cuentan las leyendas que hace mucho mucho tiempo en estas tierras del norte descubrieron criaturas escondidas que habitaban en bosques y montañas. La gente, que no sabía exactamente qué tipo de seres eran éstos, empezó a conocerles como trolls. Eran unos personajillos enormes, peludos, de narices grandes y torcidas, con cuatro dedos en sus extremidades y piel dura, indestructibles pero poseían un defecto: si se los capturaba a pleno sol se convertían en piedra o estallaban. Con motivo los trolls nunca eran vistos de día pues rápidamente desaparecían cuando amanecía, sólo salían de sus escondrijos una vez ocultos los rayos de luz o en caso contrario ¡booom!
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