
Si aún no tienes claro que los cuentos son una gran herramienta para comenzar con la rutina saludable de la meditación, espero que a través de este artículo te quede claro cómo las historias imaginarias consiguen mejorar nuestros conceptos o ideas.
Con el objetivo de que l@s nuev@s no se pierdan ni se aburran, y sobre todo que el grupo disfrute de pequeñas historias interesantes, gracias a la historia que Pepe Lorente, instructor de meditación en el Centre Cel Anterior, me hizo leer públicamente en la sesión del Taller de Meditación del pasado sábado 4 de febrero, pudimos pensar y recapacitar ‘algo más’ sobre la realidad de este mundo. Tengo que decir que los cuentos no siempre forman parte en nuestras sesiones, pero cuando lo están, los cuentos no son demasiado largos ¡y todos con moraleja!
Es importante que las palabras nos acompañen a largo de nuestras vidas, las palabras transmiten valores que los humanos somos capaces de captar, son conocimiento sin esfuerzo. Las palabras despiertan en much@s de nosotr@s empatía, sentimos el cómo. Quizá por eso me guste tanto leer y escribir.
Si quieres apostar que todo lo que te digo es cierto, léelo tú mism@:
“Cuentan que en la carpintería hubo una vez una extraña asamblea. Fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias.
El martillo ejerció la presidencia, pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar. ¿La causa? ¡Hacía demasiado ruido! Y además se pasaba el tiempo golpeando. El martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo, dijo que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo.
Ante el ataque, el tornillo aceptó también, pero a su vez pidió la expulsión de la lija. Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás.
Y la lija estuvo de acuerdo, a condición que fuera expulsado el metro que siempre se la pasaba midiendo a los demás según su medida, como si fuera el único perfecto.
En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Finalmente, la tosca madera inicial se convirtió en un lindo mueble.
Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación. Fue entonces cuando tomó la palabra el serrucho, y dijo:
Señores, ha quedado demostrado que todos tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos. La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba fuerza, la lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el metro era preciso y exacto.”
MORALEJA: Observa y lo comprobarás. Cuando el ser humano busca a menudo defectos en los demás, la situación se vuelve tensa y negativa. En cambio, cuando tratamos con sinceridad de percibir los puntos fuertes de los demás, es ahí donde florecen los mejores logros humanos. Es fácil encontrar defectos. Pero encontrar cualidades, ¡eso es para los espíritus superiores que son capaces de inspirar todos los éxitos humanos!

P.S. El cuento leído se encontró en internet en Fábulas y Parábolas, formas de motivar y enriquecer el espíritu del hombre, y mejorar la calidad humana, desconozco su autoría.
