
Desde pequeña sentí un gran interés por entender la vida. A los 20 años empecé a practicar Yoga y profundizando conocimientos en todos los sentidos, en mi tercer camino de Santiago aprendí que realmente somos cuerpo, mente y alma.
Cuando una va más allá de lo racional, todo parece diferente, aunque esencialmente el resto perciba lo mismo. Las cosas aparecen cuando tienen que hacerlo, decidimos sin decidir realmente. Requiere tiempo entender que no se trata de borrón y cuenta nueva, sino más bien de integración. Aceptar sin cambiar nada, porque si hubiese sido de otra forma… ¡este no sería nuestro presente!

