
Qué buena elección. Todavía recuerdo mis inicios. Aquella chica universitaria que buscaba mejorar su calidad de vida. Era tanta mi actividad diaria que me decidí por el yoga. Realizar posturas desconocidas, relajar partes que no sabía que tenía y utilizar una musculatura que ni siquiera sabía que existía. Al terminar la universidad y regresar a mi ciudad natal necesitaba seguir aquella búsqueda hacia mi bienestar, me apetecía.
