
Seguro que si le preguntáis a Rosa Mª Torres, esa que se sienta a mi izquierda, lo corrobora. Es un lujo poder observar cómo nuestras sensaciones físicas, emociones y pensamientos cambian momento a momento, pero más lujo es conocer nuestras raíces, sentir que formamos parte de ellas, aceptarlas, ¡compartir tanta riqueza!





